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Diseñar en diálogo, contexto y sostenibilidad

Foto del escritor: JASUEL C CORDERO-TORRES
JASUEL C CORDERO-TORRES
14 sept
3 min de lectura

Frente a la pregunta de qué hace que un espacio arquitectónico sea verdaderamente importante, un diseño solo puede considerarse responsable cuando logra dos condiciones, respetar el contexto en el que se inserta y resolver con inteligencia las exigencias funcionales y ambientales. En primer lugar, el diseño consciente escucha las condiciones del lugar, sea un paisaje natural o el tejido social de una ciudad, y las convierte en el punto de partida de la forma, en lugar de imponerse sobre ellas. En segundo lugar, el diseño consciente asume la sostenibilidad ambiental no como un adorno estético sino como una exigencia funcional que el edificio debe resolver sin perder su utilidad. Ambas ideas, aunque abordan problemas distintos, uno de contexto y escala, otro de recursos y futuro, estos se unen en una misma certeza de que la arquitectura solo cumple su propósito cuando equilibra la meta con la responsabilidad hacia el lugar y hacia el planeta.


Esta forma de entender el diseño se puede comprobar al observar dos proyectos que, aunque muy distintos en escala, parten de la misma actitud de escuchar tu entorno. En los Baños Termales de Vals, Peter Zumthor diseño el edificio no a partir del papel ni de una forma abstracta, sino a partir del material mismo, la piedra local de Vals se convirtió en la sustancia que define el espacio, su acústica y el ritmo del recorrido del bañista, haciendo asi que el edificio parzca haber salido del valle en vez de haber sido colocado. Esa misma idea de respeto se traslada a una escala completamente distinta en el Centro Pompidou de París, diseñado por Renzo Piano, Richard Rogers y Gianfranco Franchini, quienes debieron integrar una biblioteca pública, un museo de arte moderno y un centro de música bajo una sola estructura sin convertirla en un monumento distante. Su solución al mostrar sus ideas del edificio como fachada permitió crear una gran estructura conectora que, según reconoció el jurado del premio Pritzker, transformó lo que pudo haber sido un monumento elitista en un verdadero lugar de intercambio social integrado a la vida cotidiana de la ciudad. En ambos casos, ya sea frente a un paisaje natural o frente a la parte urbana y social de una ciudad, el arquitecto optó por analizar el contexto en lugar de ignorarlo, demostrando que el respeto por el lugar no quita la innovación, sino que la hace posible.


Baños Termales de Vals, Peter Zumthor. Vista de las piscinas exteriores de las Termas de Vals, donde la estructura de piedra y concreto se integra con el paisaje montañoso de Vals, Suiza.
Baños Termales de Vals, Peter Zumthor. Vista de las piscinas exteriores de las Termas de Vals, donde la estructura de piedra y concreto se integra con el paisaje montañoso de Vals, Suiza.

La segunda idea demuestra en el trabajo de los diseñadores que han hecho de la sostenibilidad una exigencia funcional y no un discurso decorativo. El episodio de la serie e² design dedicado a lo que llama "tonos más profundos de verde" junta a figuras como Ken Yeang, Werner Sobek y William McDonough, quienes cuestionan el diseño ambiental no solo desde lo técnico, sino también desde lo filosófico, lo político y lo cultural. Lo que comparten estos diseñadores es el rechazo a la idea de que un edificio ecológico deba renunciar a su comodidad o a su eficiencia, para ellos, un proyecto verde que no funciona bien para quienes lo habitan simplemente ha fallado en su propósito. Esta postura no deja repensar el edificio como un sistema completo, (energía, ventilación, materiales, mantenimiento), en el que cada decisión ambiental debe también resolver, y no complicar, la vida cotidiana de las personas que lo utilizan. De esta forma, la sostenibilidad deja de ser una parte estética y se convierte en una parte importante del buen diseño.


Al unir estas dos ideas, nos enseña que el respeto por el contexto y la responsabilidad ambiental no son preocupaciones distintas, sino las dos caras de una misma exigencia, que el diseño arquitectónico responda tanto al lugar como al tiempo que le tocó habitar. Los Baños de Vals y el Centro Pompidou nos enseñan que escuchar el entorno natural o social, no empequeñece la arquitectura, sino que le da su razón de ser más profunda. El trabajo de diseñadores como Yeang, Sobek y McDonough nos demuestra que la sostenibilidad ambiental solo tiene sentido cuando permite crear edificios que funcionan mejor y no en símbolos que no tienen un propósito real. Por eso, un espacio arquitectónico solo es realmente valioso cuando logra, al mismo tiempo, respetar su contexto y resolver con inteligentemente las exigencias funcionales y ambientales de su época. El diseñar con conciencia no es elegir entre la belleza del lugar, la expresión de la forma o el respeto por el ambiente, sino entender que estas actitudes solo alcanzan su verdadero valor cuando se ejercen juntas.

 
 
 

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