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Cuando la estructura se convierte en otra cosa

Foto del escritor: JASUEL C CORDERO-TORRES
JASUEL C CORDERO-TORRES
4 oct
2 min de lectura

Un sistema material no es solo el material que se usa, sino cómo varios materiales se juntan para hacer una sola cosa que funciona. En el Yas Hotel de Abu Dabi, el acero y el vidrio se combinan en una malla curva de 217 metros que conecta dos edificios y pasa por encima de una pista de carreras: esa malla es, al mismo tiempo, la estructura que aguanta el techo y la piel que cubre el edificio. Encima de esa malla hay unas 5,000 luces instaladas, y esas luces convierten la misma superficie en una pantalla que puede cambiar de color y mostrar imágenes. Ver estos dos usos juntos, aguantar el peso y mostrar luz ayuda a entender que un sistema material junta función estructural y función de imagen en una sola pieza construida.


 Fachada exterior del hotel W Abu Dhabi - Yas Island. Adaptado de W Abu Dhabi - Yas Island, por Marriott International, s. f. (marriott.com).
 Fachada exterior del hotel W Abu Dhabi - Yas Island. Adaptado de W Abu Dhabi - Yas Island, por Marriott International, s. f. (marriott.com).

La malla de acero cumple su parte estructural gracias a su forma. Las piezas de acero están puestas en triángulos que se repiten por toda la superficie curva, y esa forma de triángulos hace que cada pieza ayude a sostener a las que están al lado. Por eso una malla así puede cubrir un espacio tan grande y curvo sin necesitar columnas gruesas en el medio. El vidrio se pone encima de esa malla, no para aguantar peso, sino para cerrar el espacio y dejar entrar luz natural durante el día. La estructura, entonces, no es solo un esqueleto escondido debajo del edificio: es la forma visible que define cómo se ve el Yas Hotel desde afuera.


Esa misma malla de acero y vidrio hace otro trabajo distinto cuando se le añaden las luces. Las casi 5,000 luces que se pusieron detrás del vidrio pueden prenderse de muchas formas distintas, así que de noche el edificio deja de verse como una estructura fija y se convierte en una superficie que cambia, con colores y secuencias que se pueden programar según el evento que esté pasando en la pista. El mismo material que de día sirve para sostener el techo y dejar pasar la luz del sol, de noche sirve para comunicar algo, anunciar una carrera, celebrar un resultado, dar una imagen llamativa del lugar. El material no cambió, lo que cambió fue el trabajo que se le pidió hacer.


El Yas Hotel muestra entonces que estructura y apariencia no son dos cosas separadas, sino dos resultados del mismo sistema material trabajando en distintos momentos. La malla de acero resuelve cómo cubrir un espacio grande sin pesar demasiado, y el vidrio con luces resuelve cómo ese mismo techo también pueda hablarle a la gente que lo ve desde afuera. Pensar en sistemas materiales, entonces, no es solo preguntar de qué está hecho un edificio, sino preguntar qué puede hacer esa combinación de materiales: cuánto puede aguantar, cuánta luz puede dejar pasar, y qué imagen puede dar cuando se usa de cierta forma. En el Yas Hotel, una sola decisión de material, acero, vidrio y luz trabajando como una sola pieza, termina resolviendo al mismo tiempo un problema de ingeniería y un problema de imagen.

 
 
 

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